La financiación específica orientada a la nutrición puede maximizar su impacto cuando se integra en programas más amplios —como la agricultura, el desarrollo rural o el clima—, y cuenta con objetivos nutricionales claros, datos de seguimiento y enfoques adaptados al contexto local. El Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) destaca que dirigir recursos hacia proyectos dirigidos a la nutrición, priorizar a las poblaciones vulnerables, y coordinar acciones entre sectores permite mejorar los resultados de manera más eficaz y sostenible. Además, movilizar cofinanciación y alianzas amplía el alcance de las inversiones, mientras que una mejor focalización evita la dispersión de recursos y potencia beneficios que van más allá de la nutrición, como mayores ingresos, resiliencia y seguridad alimentaria.