ONU Migración nos lleva a Tapachula. Una ciudad mexicana que habitualmente congrega a personas migrantes, convirtiéndola en una especie de capital multicultural del sur de México.
ONU Migración nos lleva a Tapachula. Una ciudad mexicana que habitualmente congrega a personas migrantes, convirtiéndola en una especie de capital multicultural del sur de México.
La migración femenina ha estado invisibilizada. En vista de la mayor presencia de mujeres migrantes en las rutas migratorias del mundo, la OIM llama a las y los periodistas a contar sus historias con dignidad.
La OIM presenta al venezolano Daniel Córdova. Tras 8 años en Lima (Perú), y gracias a su talento y perseverancia, empezó a trabajar en un gran grupo empresarial energético, demostrando como los inmigrantes aportan al país que lo acoge.
Esta migrante nicaragüense de 52 años accedió a un empleo formal en México tras haber pasado casi 9 años de engaños y explotación. “Estar regularizado abre muchas puertas”, explica Catalina en una conversación con la OIM.
Choloma, en el norte del país, es una de las ciudades con mayor cantidad de deportados en Honduras. Por eso, el PNUD, la OIM y ACNUR trabajan allí en un proyecto de movilidad humana digna, pacífica e inclusiva. Una iniciativa que promueve la disminución de la discriminación y la xenofobia contra los migrantes retornados.
Los jóvenes en la región enfrentan tasas de desocupación tres veces superiores a las de los adultos, mientras que la informalidad afecta al 60% de los jóvenes trabajadores. Además, 5 de cada 7 jóvenes que no estudian ni trabajan de forma remunerada son mujeres. Un revelador informe de la OIM identifica brechas, desafíos y oportunidades con que fortalecer el mercado laboral de los jóvenes de la región mediante el diálogo social.
En la ajetreada unidad de emergencias del hospital José Casimiro Ulloa de Lima, la capital de Perú, el cirujano venezolano Yoalexis Tovar aporta su conocimiento en primera línea de cuidados de pacientes. Algo logrado gracias a un programa de capacitación apoyado de la OIM. Entre los 1,6 millones de migrantes y refugiados venezolanos en Perú, hay aproximadamente 25.000 doctores, enfermeras y otros profesionales de la salud ansiosos por prestar servicios en sus nuevas comunidades.
Haití es un lugar de belleza y resiliencia. Pero es también una nación que se enfrenta a problemas graves como la inestabilidad política, los desastres y la pobreza. Desafíos que han obligado a más de un millón de personas a huir de sus hogares. Durante los 14 años en los que lleva trabajando con la OIM, Rose ha sido testigo de un número incalculable de situaciones desesperadas.
Casi 5,5 millones de personas en Haití – la mitad de la población del país– necesitan asistencia humanitaria para poder sobrevivir. Los años de violencia han desplazado a más de 700.000 personas en este país caribeño. Además de este enorme desafió, el influjo de familias deportadas ha ejercido una enorme presión sobre los escasos recursos. Tan solo en 2024, más de 200.000 haitianos fueron retornados forzosamente a Haití. Muchos llegan apenas con lo puesto.
“Cuando llegó la pandemia, como perdí mi trabajo, decidí emprender. Ahora tengo varias tiendas,” cuenta Eliana al Banco Mundial, una de los 1,5 millones de refugiados y migrantes venezolanos que han llegado al Perú desde 2017.
El primer capítulo de esta serie documental, producida por la OIM, está protagonizado por la jugadora de la Universidad de Chile Bárbara Sánchez, quien se abre para relatarnos anécdotas de su vida como migrante venezolana en Chile.
Los ecosistemas de mangles que antes florecían en la costa caribeña de Union Island (en Las Granadinas) son un crudo recordatorio de una realidad alarmante: los devastadores efectos de los peligros climáticos. El huracán Beryl, el primer huracán de categoría cinco registrado en el Atlántico, sembró el caos en toda la región, dejando a miles de personas desplazadas y a comunidades enteras en estado de desesperación.
Hace más de un año desde que el huracán Otis azotara en octubre de 2023 la ciudad mexicana de Acapulco, dejando una estela de destrucción y desplazamiento. ONU Migración da voz a Mauri y Eusebio, una pareja que perdió su hogar, pero que gracias a su lucha, resiliencia y al apoyo de la Organización, sale adelante.
La OIM ha capacitado a Rosa, gestora de una explotación acuícola, en la gestión de riesgos de desastres; un aprendizaje fundamental para crear comunidades resilientes a futuros desafíos naturales.
Nancy, venezolana migrante en Costa Rica, ha encontrado una nueva pasión: el arte de tejer. Gracias a ONU Migración y al USAID, Nancy participa en cursos de capacitación para fortalecer sus habilidades emprendedoras y poder seguir apoyando a otros migrantes.