En agosto de 2015, la tormenta tropical Erika devastó Petite Savanne, en Dominica, causando más de treinta muertes y destruyendo viviendas y medios de vida. La zona fue declarada peligrosa, lo que obligó a muchas familias a reubicarse en una comunidad más segura, pero sin sentido de pertenencia. Gente mayor como Athena lamentan la pérdida de la vida comunitaria. Frente al cambio climático, la OIM promueve la reconstrucción de vidas a través de la colaboración y soluciones sostenibles.













