ACNUR

En la región, miles de familias están desplazadas solo en Líbano. Otras muchas más siguen cruzando fronteras en busca de protección. Detrás de cada cifra hay personas que lo han perdido todo. ACNUR sigue apoyando a estos refugiados sobre el terreno.

Con el apoyo de ACNUR, Colombia marca un hito (el denominado CONPES 4180) en políticas duraderas para víctimas de desplazamiento por el conflicto armado.


 

ACNUR celebra 45 años de compromiso con refugiados, solicitantes de asilo, retornados y apátridas en El Salvador. Casi medio siglo trabajando con el Estado, sociedad civil y comunidades para proteger, brindar servicios y promover medios de vida y convivencia.


 

Para el pueblo Siona en Colombia (sureste de Colombia), el territorio no es solo un espacio físico, es cultivo, es medicina tradicional, aprendizaje, transmisión del conocimiento y Ley de Origen. Este pueblo indígena lucha por recuperar su ámbito ancestral tras años de desplazamiento, violencia y presencia de grupos armados. Con apoyo de ACNUR, los sionas fortalecen su organización y buscan el reconocimiento legal de sus tierras, defendiendo su cultura, los derechos colectivos y la supervivencia comunitaria.

Desde hace ocho años, la Operación Acogida en Brasil representa una respuesta humanitaria que recibe, protege e integra a refugiados y migrantes venezolanos que cruzan la frontera con el país. Con apoyo de ACNUR, este programa ofrece atención, documentación y alojamiento. Además, facilita la reubicación interna voluntaria a otras ciudades, aliviando así la presión en zonas fronterizas y consolidándose como una de las respuestas humanitarias mejor estructuradas de América Latina.


 

Raed, Noura y sus hijas huyeron de Alepo por la guerra en Siria. Tras 14 años en el Líbano llegaron a Calella, cerca de Barcelona (España) gracias al programa de reasentamiento de ACNUR. Allí han encontrado seguridad y apoyo para integrarse: las niñas van al colegio y los padres sueñan con montar un salón de belleza. Una nueva vida que les ofrece oportunidades de futuro.

Kristin Davis with UNHCR staff and refugees

Kristin Davis visitó Sudán del Sur y se reunió con familias que huyeron de la violencia en la vecina Sudán. En la frontera vio cómo ACNUR, la agencia de la ONU para los refugiados, brinda cobijo y ayuda básica pese a la falta de fondos. Mujeres y niños, la mayoría de los desplazados, relataron historias de violencia, mientras los servicios para supervivientes cierran por escasez de recursos. Descubre por qué Davis afirma que esta crisis "exige más atención, más recursos y más acción, ya".

Un proyecto apoyado por ACNUR y financiado por la Unión Europea brinda apoyo en salud mental a miles de familias desplazadas en Chile — una intervención humanitaria que salva vidas y facilita la integración.

En la ciudad ecuatoriana de Tulcán, justo en la frontera con Colombia, ACNUR responde con el apoyo de la Unión Europea a una realidad que no da tregua: miles de personas refugiadas buscan protección y oportunidades para reconstruir sus vidas. Personas como Paola y su hijo de 5 años, que tuvieron que huir de Colombia a Ecuador por la persecución que sufrían por parte de grupos armados y pandillas.

ACNUR y la Unión Europea brindan protección, kits básicos, atención psicológica y apoyo legal a personas desplazadas en Bolivia. Una forma efectiva de ayudar a familias a encontrar seguridad, dignidad y esperanza para reconstruir sus vidas.

Con el apoyo de ACNUR, Ralph Jean Baptiste enseña español a personas extranjeras recién llegadas a Chile. Su trabajo es una forma de agradecer la acogida que recibió en este país andino y de acompañar a quienes, como él, llegan buscando un lugar donde empezar de nuevo.

ONU Refugiados está presente en Tacna, entre Perú y Chile. Allí, ACNUR brinda información, albergue y atención médica a las personas en situación de vulnerabilidad que llegan a la frontera y se establecen en el sur del Perú

Michelle Zapata, una joven refugiada venezolana, soñaba con ser bailarina en su país. Tras llegar al Perú, encontró en la danza una forma de expresarse y de integrarse en su nueva comunidad. Con el apoyo de ONU Refugiados, Michelle, parte de los de 1,6 millones de venezolanos que viven en Perú, estudia baile. Es su manera de conectar una pasión con su proceso de adaptación al país.

En 2021, Belice lanzó un programa de amnistía que abre la residencia permanente a solicitantes de asilo y migrantes. Una iniciativa que ya ha recibido más de 13.000 solicitudes y ha otorgado unos 500 carnés. Personas y familias que, con apoyo de ACNUR, reciben acompañamiento mientras construyen estabilidad y futuro.

Un proyecto de ONU Migración, ONU Refugiados y el Programa de laa ONU para el Desarrollo (PNUD) en Guatemala, El Salvador y Honduras ayuda a fortalecer la asistencia, protección y reintegración de personas en situación de movilidad. Una iniciativa que contribuye a su integración en espacios pacíficos y seguros con un enfoque de consolidación de la paz.